- Es una película sobre el "ser nacional", pero el ser nacional estadounidense. Por eso debe ser vista más como un ensayo político y social más que como un thriller psicológico.
- Este es uno de esos casos en los que viene bien leer las críticas en el país de origen, porque destacan algo que resuena de manera especial en el espectador estadounidense al ver este film, y que no es tan fácil de captar en otras partes del mundo: es una descripción alegórica de cómo se ven los estadounidenses a sí mismos hoy. Asistiendo al derrumbe de todo aquello en lo que creen, sin saber si lo que ven es solo un mal sueño o el inicio del Apocalipsis. Digamos, sin terminar de entender si lo que ven a su alrededor es locura, revelación profética o simplemente que los mariscos de la noche anterior les cayeron mal.
- Es una película indie, sí, pero que se desmarca del molde narrativo indie con desvíos sutiles y elegantes. Transcurre en el típico suburbio estadounidense de clase media, pero por una vez el protagonista no es un nerd, ni un universitario que vuelve de la gran de ciudad a reflexionar sobre su pasado, sino un obrero. Y a diferencia de las escasas películas indies sobre obreros, no es un film costumbrista.
- La iluminación (de Adam Stone) es excelente. Juega con todos los posibles tonos de azul, blanco y gris que el cielo puede ofrecer, hasta convertirlo en un personaje más.
- Michael Shannon es lo más parecido que hay hoy a Christopher Walken.
- En tema y clima, encuentro a esta película muy, muy cercana a A Serious Man, de los hermanos Coen. Por supuesto, aquí no hay humor grotesco, y además los Coen describen un derrumbe más acotado, el del mundo judío ortodoxo estadounidense. Pero precisamente el legado judío ortodoxo, aunque no se lo mencione explícitamente, ocupa un lugar importante en ese universo que se cae a pedazos en Take Shelter.
Digresiones sobre cine, por Germán Frassa.
Frase talismán: "Soy la sirenita dos" - Vera Frassa (3).
domingo, 22 de abril de 2012
Digresiones sobre Take Shelter
sábado, 25 de febrero de 2012
Digresiones sobre Shame
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domingo, 5 de febrero de 2012
Digresiones sobre The Descendants
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sábado, 20 de agosto de 2011
Digresiones sobre Beginners
Seré breve porque en estos tiempos de Twitter postear en un blog es una locura. Cada vez que salgo de ver una película pienso en soltar lo que se me ocurre por escrito; y siempre me pasa que lo que pienso, convertido a tweets, es demasiado y convertido a blog es demasiado poco. Así que le he dado al botón "escritura automática" y veremos qué sale.
Terminamos viendo Beginners con Gabriela por accidente. Frente a una cartelera de verano en Madrid bastante desangelada, queríamos ver Rise of the Planet of the Apes, pero me equivoqué con el horario y llegamos media hora tarde. Podíamos esperar en Manoteras algo más de una hora y ver El hombre de al lado en ese mismo cine. Pero Gabriela no puede quedarse quieta y prefirió esperar algo más de una hora pero no en el mismo sitio y ver otra película en otro lado, así que, luego de revisar la cartelera, pusimos proa a Cuatro Caminos, donde daban Beginners.
Beginners es el tipo de películas a las que descarto por el afiche. Pero me había sorprendido ver en Metacritic que la crítica le había dado 82 puntos, incluyendo los críticos que sigo con atención (Andrew O'hehir de Salon y el infinito Roger Ebert, básicamente, no porque necesariamente comparta sus gustos sino porque tengo medidas las distancias entre sus gustos y los míos.
Bien, digresiones:
Es una comedia dramática indie de manual, sobre otra familia disfuncional estadounidense contemporánea, narrada desde el punto de vista del hijo posadolescente tardío y disfuncional y sus dificultades para establecer relaciones que no sean disfuncionales.
Está dirigida por Mike Mills, un homónimo del bajista de R.E.M., artista gráfico y director de videoclips que, básicamente, ha contado en este film su propia historia y la de su familia. De él había visto ya Thumbsucker, y debo decir que respecto de esta, Beginners, sin ser una obra maestra, ni siquiera una gran película, es un salto de gigante.
Cumple todas las reglas del género: el protagonista padece actitud contemplativa cercana a la somnolencia, la fotografía es descuidada y la selección de canciones no, el ratio de pantalla es 4:3, no hay efectos especiales ni decorados caros, el sexo está presente pero casi solo en las palabras y el elenco está encabezado por artistas "de prestigio" (Christopher Plummer, Ewan McGregor y Mélanie Laurent), aunque esto último ya va dejando de ser una seña particular, desde que los productores de cómics se han dado cuenta de lo fácil que es incorporar ese recurso.
Lo mejor de Beginners es lo que no viene en la receta indie: el montaje. La historia avanza simultáneamente en tres planos temporales (la infancia, el pasado inmediato y el presente del protagonista), cada uno de ellos ligeramente desordenado. Una fórmula parecida a la del Tarantino de Pulp Fiction, pero sin fuegos artificio. Es un montaje silencioso, en el cual las líneas de tiempo se integran con delicadeza y producen en el espectador la impresión de que todos los eventos ocurren y se explican entre sí simultáneamente.
Lo segundo mejor en Beginners es la música. En lugar de hacer la selección de folk de dormitorio típica contemporáneo del género, el film se apoya en el protojazz de Jelly Roll Morton, que desde la banda sonora aporta emoción y ayuda a balancear la impotencia contemplativa del personaje principal.
El guión tiene varios temas bien ensamblados: la herencia judía, el activismo gay, la condena de ser hijo único, la evolución del negocio de las artes plásticas (desde las exposiciones que organizaba el padre en los años 70 hasta el malvivir del hijo como adocenado artista gráfico, los enfermos terminales, la práctica del graffiti y la comunicación telepática entre mascotas y sus dueños.
En resumen, Mills usa varios recursos técnicos (la edición, el sonido, el guión) para evitar el mayor problema del subgénero: que la chatura anímica de los personajes se contagie a la obra.
Por útimo, actuaciones: Plummer aprovecha su oportunidad. Laurent practica la misma mezcla irritante de hippie fatal que hizo Marion Cotillard en Les Petits Mouchoirs, pero bueno, es lo que le toca hacer. Es gracioso ver cómo se abraza en Estados Unidos el estereotipo de la francesita histérica. Ewan McGregor, probablemente el actor anglohablante más empático del cine actual, blinda todo con su aura de chico bueno que se sobrepone a las desgracias con más fortuna que mérito.
Bueno, no fue tan breve.
sábado, 13 de febrero de 2010
No tan Invictus

La fortaleza del cine de Clint Eastwood reside en la equilibrada contradicción entre el carácter contemporáneo y descarnado de los temas que narra y la forma clásica en que los narra. Adulterio, pedofilia, eutanasia, racismo, antipatriotismo... Es como si los especialistas en dramas clásicos de los años 50 y 60 se hubieran liberado del peso del macartismo y pudieran llamar a los temas por su nombre, pero manteniendo la elegancia formal adquirida en el persistente ejercicio de la elipsis. Esta contradicción no es más que el reflejo de la propia persona pública de Eastwood, un viejo vaquero republicano ablandado en cuestiones progresistas tras décadas de supervivencia en una industria habitada por presuntos artistas. Un conservador ecologista que gusta de escandalizar a propios y ajenos.
En Invictus -un biopic sobre los comienzos de Nelson Mandela como presidente de Sudáfrica, y su hábil utilización del Mundial de Rugby de 1995 como un medio para la reconciliación nacional- no hay rastros de esta contradicción vital porque ha desaparecido uno de los términos de la ecuación. Persiste la forma de narrar, pero el tema, si bien contemporáneo, es demasiado ajeno al mundo de Eastwood. Toda su capacidad habitual de irritar y, a la vez, hacer cómplice al espectador en el tratamiento de personajes y situaciones es reemplazada aquí por un respeto reverencial a la historia.
Eastwood ya había incluido elementos biográficos en otros films (en Bird y, de manera menos evidente, en White Hunter, Black Heart), pero en esas ocasiones contaba con la ventaja de que sus sujetos narrativos (Charlie Parker, John Huston) ya habían muerto y, además, carecen de la dimensión política de Nelson Mandela. Ambas circunstancias le daban un espacio considerable para adaptar la verdad histórica a sus necesidades expresivas. Ese espacio no existe en Invictus. El Mandela que presenta Eastwood es un prócer de enciclopedia. Peor suerte le toca al capitán de los Springboks, François Pienaard. Es comprensible que los líderes deportivos no estén dotados del don de la elocuencia, pero el caso del personaje que encarna Matt Damon es tan preocupante que uno no puede dejar de preguntarse por qué los guionistas no rompieron por lo menos alguna vez las reglas del apego histórico para sacar un poco más de jugo en alguna escena.
El film tiene sus momentos emocionantes, como los tiene cualquier telefilme de tema deportivo, si uno se deja llevar. Se llama Invictus, pero curiosamente es una derrota, si bien una menor, en la larga serie de victorias de Eastwood.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en Internet
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
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miércoles, 26 de agosto de 2009
Digresiones sobre El secreto de sus ojos
Vimos esta película anoche. Un amigo me pido comentarios vía Facebook, pero como FB tiene un límite de 100 caracteres, los pongo acá.
Te digo lo que se me viene a la cabeza, así como surge: * El recurso de resignificar un caso policial "clásico" con el entorno político previo a la dictadura me hace acordar a Cercano Oeste, la novela del amigo Hamilton. Creo que la novela en la que se basa esta película se publicó más o menos para la misma época, hace tres o cuatro años. No sé si no estaremos frente a una nueva tendencia en este género. * Para mi gusto, demasiado humor intercalado en una historia que pretende ser oscura. En eso se le nota un exceso de preocupación por agradar. También en el popurrí de géneros (policial, cómico, dramático, romántico, testimonial, histórico, etc.) * Darín debería seguir los pasos de Francella y dejar de hacer de sí mismo. Rago por lo menos tiene la coartada de que le dieron un papel imposible. * Tiene sus cosas meritorias, pero definitivamente no es mi tipo de cine. De todos modos, ¡no seré yo quien levante la mano contra un film que incluye al glorioso estadio Tomás A. Ducó!
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