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sábado, 8 de marzo de 2014

Digresiones sobre Philomena

Tengo mucho cariño y respeto por la obra de Stephen Frears. Pero Philomena me pareció, en el mejor sentido del término, un film por encargo, cuyo autor es más el protagonista, Steve Coogan (además productor y coguionista) que el director. Y el resultado es un film discretísimo que, incluso para los disparatados estándares de la Academia, es disparatado que haya sido nominado al Oscar a la Mejor Película.


sábado, 8 de febrero de 2014

Digresiones sobre Gravity



Gravity es una gran película. "Gran" en el sentido de "grande", pero no necesariamente como Machado decía de sí: que era bueno, "en el buen sentido de la palabra". Aunque no cabe duda de que por lo menos desde el punto de vista técnico, Gravity es "grande", en todos los sentidos.

El problema es que Cuarón, un director no estadounidense, ha decidido poner todo su talento al servicio de una idea muy estadounidense: el cine tiene la obligación de generar sensaciones de la manera más directa posible. Es el mismo impulso maniqueo que llevó a la idea del "cine con olores" en los años 50. El concepto de que el cine tiene el deber de desmontar las barreras físicas que le separan del conjunto de percepciones sensoriales que denominamos realidad.

Combinando este concepto con otra obligación autoimpuesta -la de entretener mediante la concentración del relato en hechos que llamen la atención del espectador de una manera evidente- se entiende que la idea que la industria tiene de lo que es una buena película es algo comparable a una vuelta de una hora y media o dos horas (o, a veces, por puro narcisismo, de más de dos horas y media) en una montaña rusa.

Si aceptamos ese enfoque, Gravity es una obra maestra. Cuarón y su escudero Lubezki (ver los impresionantes detalles técnicos del rodaje contados por Lubezki) manipulan todos los recursos técnicos (el 3D, el más obvio de ellos) para ponernos exactamente en la posición de la protagonista con el objetivo de proveernos de la montaña rusa perfecta: un viaje a la deriva por el espacio. ¿Que puede haber más intimidante para las hormiguitas humanas que un paseo involuntario por la orilla de nuestro dominio, enfrentados al abismo del cosmos?

Nos sentamos en nuestras butacas, que en realidad son carritos de montaña rusa inmóvil, y los segundos iniciales del film (como consta en el guión) se ocupan muy bien de prepararnos para la experiencia:

BLACK.
SILENCE.

CARD 1
AT 600 KM ABOVE PLANET EARTH THE
TEMPERATURE FLUCTUATES BETWEEN 120 AND
-100 DEGREES CELSIUS.
SILENCE.

CARD 2
THERE IS NOTHING TO CARRY SOUND, NO
OXYGEN, AND NO AIR PRESSURE.
SILENCE.

CARD 3
LIFE HERE IS IMPOSSIBLE.
SILENCE.



Un segundo más tarde, nuestros carritos se ponen en marcha.

Digresiones sobre The Wolf of Wall Street


  • Me acerqué con desconfianza a esta película. Después de todo, Martin Scorsese es un cineasta que en mi humilde oponión ha dado lo mejor de sí hace mucho, mucho tiempo. Y Wall Street es un tema tan visitado recientemente por el cine que parece no tener ángulos ocultos. 
  • Scorsese casi siempre cuenta historias de megalómanos que se consumen en su ambición: Travis Bickle, Rupert Pumpkin, Jake LaMotta, Howard Hughes... ¿Para qué otra más?, pensaba yo. Y para colmo, ¡tres horas!
  • The Wolf of Wall Street pertenece a ese grupo de biografías de individuos construidos y destruidos por su deseo, una categoría sobre la cual Scorsese parecía ya haber agotado todo lo que tenía para decir. 
  • Lo que la hace novedosa es el compromiso extremo con el que Scorsese mantiene su punto de vista, que es del protagonista, hasta las últimas consecuencias. No solo el protagonista es el narrador (como en Goodfellas); es nuestros ojos. Todo lo que vemos nos llega a través de su mirada de ambición desmedida, paranoia y delectación, hasta que personaje, tema y creador se funden en uno. 
  • Todo lo que ocurre está basado en hechos reales, pero su representación es tan disparatada que cuesta creerlos, y esa tensión histérica entre verdad y fábula es exactamente lo que Scorsese quiere que sintamos.
  • El resultado es una montaña rusa visual y emocional de tres horas. La duración de esta obra, que a priori suena a capricho de artista, no es más que la aceptación consecuente de la naturaleza desbordada de la historia. Un film sobre la exageración como mecanismo de persecución de la felicidad debe tener una duración exagerada, y por eso las tres horas se viven en la butaca como la mitad de lo que son.
  • Es también una película sobre la delectación, es decir, el ejercicio conciente y deliberado del pecado. Es una obra con una moral propia y sencilla: todos somos egoístas e impiadosos, y la única diferencia es que algunos pocos se aceptan como son y lo disfrutan a expensas de los que no tienen ese coraje.
  • Por eso, no hay arrepentimiento en este film. Solo actos mecánicos imprescindibles para evitar la destrucción del personaje. Por eso, como bien dice Richard Brody en The New Yorker, no hay víctimas en la obra. Porque en la visión del director, solo hay lobos. 
  • The Wolf of Wall Street es la figura invertida de After Hours, que pese a ser (a su manera) una obra maestra, es un ejercicio impersonal. En After Hours, un hombre común (una especie que Scorsese detesta) encara una empresa trivial (volver a su casa tras una noche de insomnio) y en el proceso se ve sumergido en el caos que lo rodea. En The Wolf..., un hombre fuera de lo común encara una empresa absurdamente gigantesca (ganar y gastar dinero en cantidades imposibles), y en el proceso sumerge en el caos a todo lo que lo rodea.

Digresiones sobre Oslo, August 31st



Oslo, August 31st, de Joachim Trier, es una película de apariencia sencilla, pero compleja en su interior. Hace un uso económico de sus recursos expresivos, pero sin enamorarse del reflejo de su ascetismo. Y aunque no le interesa seguir el ritmo al que nos tiene acostumbrados el cine estadounidense, tampoco se deleita en la morosidad. Lleva el tiempo justo que necesita para desenvolver su historia, la de un joven adulto noruego, ilustrado y consentido, que está completando su terapia de rehabilitación tras seis años de adicciones y no sabe si se encuentra en el inicio o el final de su camino vital.

Películas en las que me hizo pensar esta:


  • La grande bellezza, con la que comparte el foco absoluto en un protagonista de dimensiones literarias que se pasea por una ciudad que conoce demasiado, buscando respuestas imposibles.
  • 25th hour, de Spike Lee, porque comparte con ella el recurso de encapsular la historia en un "city tour" emocional de un día a cargo de un ser que se prepara para afrontar una condena (penal en el caso de Lee, vital en el de Trier).
  • Inside Llewyn Davis, porque en ambas los autores se encargan de que lleguemos tarde a la vida del protagonista, cuando todo lo importante ya ha pasado, nos vemos reducidos (protagonista y espectadores)  a aceptar lentamente las consecuencias de las cartas que ha jugado.



Siendo un film de 2011 que llega casi tres años más tarde a España, tiene el curioso efecto de permitirme leer una crítica de él firmada por Roger Ebert, muerto hace casi un año, y disfrutarlo como si todavía estuviera haciendo su trabajo entre nosotros, siempre con el tono de un amante sincero del cine, entusiasmado con meterse dentro de las películas que veía para vivirlas, no para diseccionarlas y estudiarlas como hacemos los que no entendemos nada:

"What a sad, true film. How knowledgeable. He could continue with Rebecca (Ingrid Olava), but how would she deal with his missing years? More to the point, how would he? There can come a point in life when you swim so far away from the shore that it is too late to turn back.

I know what he should do. He should leave Oslo, even Norway. With the English that all Norwegians speak, he could live anywhere. He could take any kind of a job, no matter what, and cast his past adrift. His memories of Oslo only inspire regrets. His old friendships are all over. Day after day, he could rebuild his interest in things. The drugs haven't destroyed his body but they have taken away his hope. He could walk and walk and walk, and one day even pick up a book or go to a movie. But Anders has no faith in a new beginning. The last sound we hear from him is a sigh."

sábado, 25 de febrero de 2012

Digresiones sobre Shame

  • Shame es la historia de un metrosexual extremo: un irlandés ciudadanizado neoyorquino que practica obsesivamente todas las formas del sexo casual para disimular su incapacidad de sentir algo por los demás.

  • El personaje es una versión hardcore del Ryan Bingham de George Clooney en Up in the Air.

  • He leído que el director Steve McQueen es un "artista multimedia". No conozco su obra no cinematográfica ni he visto Hunger, su otro film, pero es fácil apreciar en Shame su cuidado sentido visual en la composición de cada cuadro. Solo esto ya hace que ver esta película merezca la pena.





















  • McQueen no es solo hábil con los planos fijos; hay par de travellings prodigiosos. Uno es una dramática sesión de footing nocturno por el centro de Manhattan, una pequeña maravilla de coordinación de cámara y producción, probablemente retocada digitalmente. Recuerda un poco a la carrera loca del protagonista de Mauvais Sang al compás del Modern Love de Bowie por las calles de París, aunque en un registro diferente. La otra es una cacería sexual por los pasillos y escaleras abarrotados de gente en el Metro de Nueva York. El nivel de realización de estas escenas parecía a priori reservado a blockbusters, y tiene mucho mérito no solo que sean realizables en el ámbito de un drama indie, sino que tengan un sentido dramático útil para la obra.

  • Se nota que McQueen elige con cuidado los temas de sus películas, buscando un desconcierto calculado. La huelga de hambre de un preso del IRA, el descenso al infierno de un adicto al sexo o (su nuevo proyecto) las desventuras de un negro secuestrado y esclavizado en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX no son las elecciones obvias de un "artista multimedia" dispuesto a convertirse en director de cine.

  • Las actuaciones son de un nivel superlativo, pero el tema de la película las pone más allá de lo que La industria del cine estadounidense está dispuesta a digerir. Es curioso, porque como suele ocurrir con los filmes más provocativos, Shame es una obra profundamente puritana.

  • Carey Mulligan hace un cover escalofriante de New York, New York que es como una obra dentro de otra. No solo sorprende como cantante, sino por extraer valor de una canción totalmente agotada.

  • domingo, 17 de febrero de 2008

    Visto en cine, febrero de 2008

    1. Juno (Canada)
    2. Sweeney Todd, el barbero demoníaco de la calle Fleet (Sweeney Todd, The Demon barber of Fleet Street)
    3. Astérix en los Juegos Olímpicos (Astérix aux Jeux Olympiques, Francia)
    4. No es país para viejos (No Country For Old Men, EE.UU)
    5. 4 meses, 3 semanas, 2 días (4 Luni, 3 Saptamini si 2 Zile, Rumania)

    viernes, 7 de diciembre de 2007

    Encantada, la historia de Giselle


    No muchos saben que la protagonista del último film de Disney tuvo su primera gran oportunidad hace un par de años en un film independiente llamado Junebug. Lo curioso es que aunque todo es distinto entre estas dos obras (la historia, la trama, el género, el estilo, el presupuesto), el rol de Adams en las dos es prácticamente idéntico.

    En Junebug Adams es una chica de un pueblito perdido en Carolina del Norte, infelizmente casada con un macho de aldea rayano en el autismo, y para colmo embarazada. El grotesco buen humor con el cual esta chica intenta desesperadamente negar la realidad que la sitia la ponen en el ámbito de la psiquiatría. En Encantada, por diferentes razones argumentales, Adams se encuentra en un situación muy similar, y es curioso ver cómo en un entorno tan diferente esta actriz compone su personaje con los mismos recursos expresivos que utilizó en Junebug (y que le valieron una nominación al Oscar.)

    Ahora recuerdo que también tuvo un pequeño papel en Catch Me if You Can, como una inocente esposa del estafador que encarna Leonardo DiCaprio. Allí también se empeña en creer en la fantasía que le ofrece su pareja. ¿Está condenada esta actriz a hacer de cándida? Hollywood suele ser inflexible a la hora de encasillar intérpretes.

    Promesas del Este, de David Cronenberg

    ¿Adónde va Cronenberg? Ahora que todo el mundo hace films de terror, él, que tenía el tema dominado, se mueve hacia el policial. Como muestra del género, está bien, pero lo que en sus obras de terror lucía sutil, aquí parece exagerado, a veces hasta el punto de la risa. Da la impresión de que todavía está estudiando las palancas del género, ya sea para utilizarlas o romperlas. Se echa de menos la intensidad con que comunicaba la monstruosa dimensión interior de sus personajes.

    viernes, 7 de septiembre de 2007

    Una ducha para Jason Bourne


    The Bourne Ultimatum (2007): Sí, sí. Es interesante ver cómo la progresía hollywoodense ha subvertido la conservadora saga de espionaje de Robert Ludlum hasta convertir a su protagonista en un héroe de izquierdas, pero... ¿Será verdad que el agente Bourne nunca se cambia de ropa? Deberían encontrarlo por el olor.

    viernes, 1 de junio de 2007

    Son lo mismo





    Bueno-bueno. Parece que ahora hay por ahí un reglamento para diseñar afiches de comedias románticas para adultos habladas en inglés.

    miércoles, 25 de abril de 2007

    Notas sobre Notes on a Scandal


    Esa mezcla tan británica de fatalidad anunciada, comentario social y eufemismo venenoso. La cámara sin pretensiones; los actores, con tantas... Poco se puede decir de este drama inglés contemporáneo de manual. Su rectitud es su fortaleza y su debilidad.

    Pero sí se puede decir algo de su música: bajar un 1/4 de tono la línea melódica a intervalos regulares no hace que tu partitura sea minimalista o vanguardista, ni aunque te llames Philip Glass.