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domingo, 4 de enero de 2009

Digresiones sobre Bolt y Chris Sanders



En el post anterior sobre esta película mencioné el hecho de que originalmente fue un proyecto de Chris Sanders, el creadro de Lilo y Stitch, finalmente despedido cuando John Lasseter, el responsable de Pixar, se hizo cargo de todos los proyectos de animación en Disney.

Siguiendo en la web los pasos de Sanders tras este incidente, encontré dos datos interesantes. Primero, que ahora trabaja para Dreamworks. Segundo, que en sus ratos libres publica en su blog un cómic llamado Kiskaloo. En él se pueden apreciar varias marcas de estilo de Sanders: como en Lilo... la pareja protagónica está formada por una niña y una criatura de carácter incorregible, en este caso un gato. Un gato tuerto, además, lo que conecta esta obra con el borrador del guión de Bolt, donde había un personaje similar. En cualquier caso, el trazo de Sanders como ilustrador es muy agradable y el cómic, aunque de publicación irregular, merece atención.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El perro de Pixar

Bolt marca el paso a la madurez de Pixar, ahora que se ha hecho, a través de su capo di tutti capi John Lasseter, cargo de la animación en Disney. Madurez no en el sentido de trascendencia artística que la crítica suele dar a este término (y que Pixar alcanzó hace tiempo), sino en el sentido que tiene en el mundo de los negocios: sentar cabeza.

Este proceso se mostró tempranamente en Los Increíbles, el primer film de Pixar del cual puede decirse (más allá de sus méritos) que no es una creación original sino una remezcla de lugares comunes del género infantil.

Una de las pruebas de este coming of age fue el despido, durante la producción de Bolt, de quien iba a ser el director de la obra, Chris Sanders. No es que fuera la primera vez que Lasseter tomaba la decisión de apartar a un director para garantizar el resultado de un proyecto. Ya lo había hecho poniendo a Brad Bird en lugar de Jan Pinkava durante el rodaje de Ratatouille. La diferencia es que, mientras Pinkava es un relativo desconocido -un veterano empleado de Pixar que había dirigido uno de sus cortos, Geri's Game-, Sanders es el creador de Lilo & Stitch, un artista polifacético que firmó el canto del cisne de la animación tradicional en Disney.

La historia y los personajes originales ideados por Sanders para lo que terminó siendo Bolt eran, ciertamente, menos comerciales que el resultado: un perro estrella de cine, perdido en el desierto de Nevada, acompañado por un gato tuerto y un superconejo radiactivo, en lugar del viaje a través de Estados Unidos, la gatita rebelde y el hámster escudero. Aquí, unos ejemplos de los diseños originales de Sanders (via Pop Culture Buzz).


Bolt no es una mala película, pero para tratarse del primer film de Disney bajo el pleno control creativo de Pixar soprende por carecer de uno de los ingredientes que precisamente convirtieron a Pixar en los amos del género: la vocación de hacer una obra maestra en cada film. En Bolt, la única fuerza motora es la que mueve a los perros verdaderos: la de agradar. Tengo la tentación de decir aquí que Pixar se ha domesticado, pero la verdad es que quien menea la cola y saca la lengua es Disney. Me pregunto si Lasseter habría entregado un producto así con la firma de su estudio, o si en su visión estratégica de este monstruo bicéfalo que es la suma de Disney y Pixar, el primero es un clase B destinado a traer el morfi a casa y el segundo, el responsable de cambiar la historia del cine.

Pixar reserva su denominación de origen para historias de seres orgullosos de su condición de únicos, desde Buzz Lightyear hasta el Remy de Ratatouille, pasando por Rayo McQueen y la familia de Los Increíbles. Y deja para sus patrones la historia de un perro que se cree único y debe aprender que no lo es.

Curioso destino para Disney, que fue quien compró Pixar, y no al revés.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Encantada, la historia de Giselle


No muchos saben que la protagonista del último film de Disney tuvo su primera gran oportunidad hace un par de años en un film independiente llamado Junebug. Lo curioso es que aunque todo es distinto entre estas dos obras (la historia, la trama, el género, el estilo, el presupuesto), el rol de Adams en las dos es prácticamente idéntico.

En Junebug Adams es una chica de un pueblito perdido en Carolina del Norte, infelizmente casada con un macho de aldea rayano en el autismo, y para colmo embarazada. El grotesco buen humor con el cual esta chica intenta desesperadamente negar la realidad que la sitia la ponen en el ámbito de la psiquiatría. En Encantada, por diferentes razones argumentales, Adams se encuentra en un situación muy similar, y es curioso ver cómo en un entorno tan diferente esta actriz compone su personaje con los mismos recursos expresivos que utilizó en Junebug (y que le valieron una nominación al Oscar.)

Ahora recuerdo que también tuvo un pequeño papel en Catch Me if You Can, como una inocente esposa del estafador que encarna Leonardo DiCaprio. Allí también se empeña en creer en la fantasía que le ofrece su pareja. ¿Está condenada esta actriz a hacer de cándida? Hollywood suele ser inflexible a la hora de encasillar intérpretes.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Un spoiler moral: el discurso final de Ratatouille




ATENCIÓN: Este post contiene la transcripción del discurso final del crítico Anton Ego en Ratatouille. Estén todos avisados: Su lectura revela elementos claves del argumento de ese film. Lo incluyo en Teatro Filmado porque, aunque no soy afecto a las narraciones en off, esta es de una particular belleza y significado, y creo que merece estar al alcance de la mano.

Primero va la transcripción literal en inglés (fuente: Rotten Tomatoes) y luego mi humilde transcripción al castellano.

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"In many ways, the work of a critic is easy. We risk very little yet enjoy a position over those who offer up their work and their selves to our judgment. We thrive on negative criticism, which is fun to write and to read. But the bitter truth we critics must face is that, in the grand scheme of things, the average piece of junk is more meaningful than our criticism designating it so. But there are times when a critic truly risks something, and that is in the discovery and defense of the new.

Last night, I experienced something new, an extraordinary meal from a singularly unexpected source. To say that both the meal and its maker have challenged my preconceptions is a gross understatement. They have rocked me to my core.

In the past, I have made no secret of my disdain for Chef Gusteau's famous motto: Anyone can cook. But I realize that only now do I truly understand what he meant. Not everyone can become a great artist, but a great artist can come from anywhere. It is difficult to imagine more humble origins than those of the genius now cooking at Gusteau's, who is, in this critic's opinion, nothing less than the finest chef in France. I will be returning to Gusteau's soon, hungry for more."


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"En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos muy poco y, sin embargo, disfrutamos de nuestra supuesta superioridad sobre aquellos que someten a nuestro juicio su vida y su obra. Disfrutamos con las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero la amarga verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en el gran plan de las cosas, cualquier vulgar pieza de basura tiene más significado que la crítica que escribimos para descalificarla.

Pero hay ocasiones en las cuales un crítico verdaderamente se arriesga en el descubrimiento y la defensa de algo nuevo. Anoche disfruté de algo nuevo: una cena extraordinaria, procedente de una fuente singular e inesperada. Decir que ese plato y su creador han desafiado mis prejuicios es subestimar groseramente lo ocurrido. Me han conmovido hasta la médula.

En el pasado no he ocultado mi desprecio por la famosa frase del Chef Gusteau: cualquiera puede cocinar. Pero no ha sido hasta ahora que he sido capaz de entender realmente lo que quería decir: no cualquiera puede ser un gran artista, pero un gran artista puede surgir de cualquier lugar. Es difícil imaginar orígenes más humildes que aquellos del genio que cocina ahora en el restaurante de Gusteau, quien es, en la opinión de este crítico, nada menos que el mejor chef de Francia. Retornaré pronto a lo de Gusteau, con hambre de más."

sábado, 11 de agosto de 2007

Los films de Pixar, ordenados por...

... cronología:
1. Toy Story (1995)
2. A Bug's Life (1998)
3. Toy Story 2 (1999)
4. Monsters, Inc. (2001)
5. Finding Nemo (2003)
6. The Incredibles (2004)
7. Cars (2006)
8. Ratatouille (2007)

... recaudación mundial en cines:

1. Finding Nemo US$866.914.978
2. The Incredibles US$631.437.578
3. Monsters, Inc. US$525.370.172
4. Toy Story 2 US$485.828.782
5. Cars US$461.782.982
6. A Bug's Life US$358.000.000
7. Toy Story US$356.800.000
8. Ratatouille US$274.675.000

Obviamente, Ratatouille recién acaba de empezar su recorrido en salas, así que es de esperar que escale varias posiciones en los próximos meses.


... calificación en Metacritic

1. Ratatouille 96
2. Toy Story 91
3. The Incredibles 90
4. Finding Nemo 89
5. Toy Story 2 87
6. Monsters, Inc. 78
7. A Bug's Life 77
8. Cars 73

... calificación en Rotten Tomatoes

1. Toy Story 100
2. Toy Story 2 100
3. Finding Nemo 98
4. The Incredibles 97
5. Ratatouille 96
6. Monsters, Inc. 95
7. A Bug's Life 92
8. Cars 76

... mi preferencia:

1. Finding Nemo
2. Toy Story
3. A Bug's Life
4. Ratatouille
5. Toy Story 2
6. Cars
7. Monsters, Inc.
8. The Incredibles

domingo, 17 de junio de 2007

Pixar, en busca sus raíces


El teaser que Disney y Pixar acaban de poner en internet para presentar WALL-E, la película que estrenarán en el verano boreal de 2008, dice poco sobre la película en sí, pero mucho sobre cómo se sienten los líderes de Pixar en este curioso momento de madurez corporativa, devorados por Disney a la vez que devorándose la división de animación de Disney.

Como género, el teaser busca, por definición, decir lo menos posible sobre la obra que anuncia. Además, es difícil ser explícito cuando se presenta una película que está todavía a un año de estrenarse. Pero Pixar fuerza las reglas y lo que ofrece es el relato a cámara de Andrew Stanton, director del film, responsable de esa obra maestra que es Buscando a Nemo y miembro del "núcleo duro" de Pixar junto con John Lasseter.

Stanton explica que cuando Toy Story estaba casi lista, el equipo creativo de Pixar se reunió en un restaurante a decidir su futuro. De esa sobremesa surgieron las ideas que con los años se convertirían en films como Bichos, Monsters, Inc. y Buscando a Nemo. El cineasta revela que una de las ideas que dibujaron sobre el mantel ese mediodía era la de un pequeño robot llamado WALL-E...

El karma de la industria de la animación infantil es que sus obras deben hablar a la vez a niños y adultos. Hay ocasiones, como esta, en las que el creador pierde el pulso y habla a uno solo de esos públicos. El teaser de WALL-E es aburrido de ver para cualquier niño, pero se asegura de informar a los espectadores adultos que Pixar es el mismo de siempre, y que su próxima obra viene de la sagrada cepa de la cual surgieron todas las obras maestras de la empresa.

Es, quizás, una respuesta a las críticas a media voz que acusaron a Cars de mostrar cierto agotamiento creativo en Pixar, que derivaría del peso que implica haber sido adquiridos por Disney. En mi opinión, Cars, aunque imperfecta, es una película bastante fiel al ADN de Lasseter y Stanton. de hecho, la historia formó desde el principio parte del racimo inicial de proyectos de Pixar y hay abundantes indicios de que el tema viene de las obsesiones personales de Lasseter con el coche y la carretera como símbolos del Sueño Americano. Si hay algún film en el cual Pixar quiso negar sus raíces, no es Cars -el primero tras la compra por Disney pero con largas raíces-, sino el último antes de ser comprados por el Ratón: Los increíbles, que, pese a su indudable calidad, fue dirigida por un externo del grupo original (Brad Bird), lejos de los temas clásicos de la productora y bastante cercana al batido posmoderno del resto del cine infantil contemporáneo.