domingo, 10 de septiembre de 2006

The Big Lebowski (1998) en la palma de la mano, ocho años más tarde

Tras la visión tardía de The Big Lebowski en un dispositivo de vídeo de bolsillo, mi resumen es: un argumento de los años 50 protagonizado por personajes de los años 70 atrapados en un escenario de los años 90. Un ejercicio de descentramiento típico de los Coen. Sigo prefiriendo Raising Arizona, Miller's Crossing y O Brother, where art thou?, pero este está muy bien.

sábado, 25 de febrero de 2006

Good Night, and Good Luck.

Es meritorio que un actor como George Clooney, que ha construido su carrera pasando por galán tarambana demuestre que tiene pretensiones artísticas y un espíritu liberal. Good Night, and Good Luck. es una prueba de esto, pero no es una gran película, como parece indicar, si .

Al terminar de verla me he llevado la impresión de que muchas limitaciones que Clooney se ha impuesto en este film y que pasan por artísticas en el contexto -exceso de diálogos, blanco y negro, evitar casi totalmente los aspectos de la vida privada de los personajes, limitarse la acción a dos o tres interiores- son en realidad recursos para proteger el período de aprendizaje de un director principiante.

Más allá de lo simpático que es pueda ser discurso, Good Night, and Good Luck. es un film deliberadamente chato. Dentro de muchos años, cuando toque recordarlo porque se esté hablando de McCarthy, de Strathairn o de Clooney, se lo recordará como una buena obra. Pero cuando no haya efemérides ni nombres como excusa para citarlo, mi impresión es que no será recordado espontáneamente.

miércoles, 8 de febrero de 2006

C.S. Lewis, sobre Narnia y Disney


"Estoy seguro de que usted comprenderá que Aslan es una figura divina, y que cualquier aproximación [a esta historia] remotamente cercana al cómic (sobre todo, en la línea de Disney) sería para mí simplemente una blasfemia".

-C.S. Lewis, autor de la saga Las crónicas de Narnia, adaptada al cine por Disney en 2005, en una carta a la escritora estadounidense Jane Douglass, en 1954.


http://www.chicagoreader.com/movies/archives/2005/1205/051216.html

jueves, 8 de diciembre de 2005

Michael Nyman y los silencios del Dogma

Escucho una entrevista a Michael Nyman en Radio 3. Le preguntan por los cineastas del Dogma, que hacen obras sin música, y él responde con elegancia que, en su extremismo, estos directores son sabios porque al dejar fuera la música comprenden su impacto.

Puesto en su lugar, yo habría dicho que el silencio es uno de los elementos posibles de la música. Lo que hacen los dogmáticos no es otra cosa que grabar bandas de sonido compuestas de ese único elemento.

domingo, 6 de noviembre de 2005

Las dos clases de Tim Burton


Viendo Corpse Bride esta tarde con Valentina se me ocurre que los films de Tim Burton hablan siempre de un mismo tema -que lo diferente debería ser considerado lo normal- pero podrían ser agrupados en dos categorías. En todos el protagonista es un freak incomprendido. Pero en algunos se describe la dimensión social de estos personajes y en los otros, la afectiva.

Los primeros films son más descriptivos y menos narrativos. No es que no tengan argumento, pero este importa poco, ya que en ellos Burton se limita a construir una estampa, la del visionario y su esfuerzo por cambiar la forma en que sus pares perciben el mundo. En ese grupo -más abundante que el otro- están Ed Wood, Nightmare Before Christmas, Big Fish y Charlie and the Chocolate Factory; quizás también Beetlejuice.

En el otro grupo hay obras más introspectivas, que para desarrollar la imposiblidad de alcanzar el amor tiene que ceñirse a figuras dramáticas más clásicas, como el triángulo amoroso, la fábula o el principio del sacrificio por amor, aunque sigan teniendo una actitud revolucionaria en su construcción visual. Son obras de ambiente gótico, romántico o dark. A esa clase pertenecen Edward Scissorhands, Sleepy Hollow y Corpse Bride.

Las dos Batman podrían pertenecer a los dos grupos o a ninguno. Y hay trabajos de Burton que no pueden ser clasificados por ninguno de los dos criterios; se trata probablemente de sus obras más débiles, como Mars Attacks! y Planet of the Apes.

domingo, 30 de octubre de 2005

Sobre El aura


Como se ha hablado ya bastante acerca de las diferencias entre la opera prima de Fabián Bielinsky, la exitosa Nueve Reinas, y su segundo film, la recién estrenada El aura, abundaré en sus similitudes.

Es verdad que El aura carece del aire ligero, urbano y hasta casi alegre de Nueve Reinas. En El aura, el mecanismo del suspense es desmontado como en Nueve Reinas, pero no para divertir al espectador con pases de mago, sino para exhibir sin trucos la monstruosa naturaleza del hombre común. Los pícaros de Nueve Reinas cambian pero solo en apariencia, porque lo que el espectador sabe de ellos varía con el paso de los minutos; en El aura, los personajes evolucionan o por lo menos despliegan actitudes que -como le ocurre a David Sumner en Los perros de paja o al capitán Macwhirr de Tifón, la novela de Conrad- siempre llevaron dentro sin que encontraran acontecimientos que las hicieran visibles ante sus pares. Si Nueve Reinas es descendiente directo de los juegos argumentales de House of Games, de David Mamet, El aura lleva el linaje del cine negro francés del Henri-Georges Clouzot de los años 50.

En particular, los antihéroes compuestos por Ricardo Darín en ambos films parecen, a primera vista, opuestos. Uno es un sabelotodo callejero; el otro, un artesano callado y solitario. Ambos son, sin embargo, pobres diablos que comparten un don de observación que les lleva a creerse más de lo que son. Uno de los pecados más enternecedores de la inteligencia: creerse genialidad.

En los infortunios de ambos hay considerable fatalidad, pero no la de los antiguos griegos, que consideraban a sus héroes siempre a merced del capricho divino. La fatalidad está en ellos mismos, en su creencia de que pueden ver un plan en el caos cotidiano y ejecutarlo a la perfección, solo para descubrir que son incapaces de controlar todos los detalles. Con sus héroes fallidos, Bielinsky nos dice que la vida sería un golpe perfecto, si no fuera por nosotros.

Corpse Bride según Vera


Mi hija Vera (tres años) en el cine, en voz baja durante la proyeccion de La novia cadáver, a Gabriela:
--Mamá, ¿qué quiere decir "cadáver"?
--Shhhh...

Medio minuto de silencio. Luego:
--¿Y "novia"?