Digresiones sobre cine, por Germán Frassa.
Frase talismán: "Soy la sirenita dos" - Vera Frassa (3).
sábado, 5 de junio de 2004
Soundtracks para bestias
El primer Shrek no fue de mi agrado. Un compendio de estereotipos posmodernos sobre literatura infantil afectado por errores estéticos elementales, como vestir de verde a una princesa que va acompañada por un ogro verde en un bosque verde donde ambos son sorprendidos por un ladrón vestido de verde... La banda de sonido, en cambio, con su mezcla de mainstream pop (Leslie Carter, Smash Mouth) y songwriters de culto (Eels, Leonard Cohen por John Cale) rematados con algunos toques retro (Neil Diamond, Joan Jett, Jobim) fue un acierto.
Así que frente al estreno de Shrek 2, mi mayor interés estaba en conocer la lista de canciones: la cuota mainstream la pone Counting Crows y Livin la vida loca cantando por Eddie Murphy y Antonio Banderas :( , pero luego hay un Changes versionado por Butterfly Boucher (con participación de Bowie), un tango de Tom Waits (hasta el título suena a tango, si se lo traduce literalmente: Gotita de veneno) y Nick Cave con los Bad Seeds.
viernes, 7 de mayo de 2004
La guerra del cine
He aprovechado la semana para ver dos películas a las que Irak ha vuelto a dar actualidad: La Batalla de Argel (Gillo Pontecorvo, 1965) y Black Hawk derribado (Ridley Scott, 2001). Ambas hablan de conflictos bélicos, herencia del colonialismo y potencias invasoras. Las dos son películas interesantes. Su punto de vista es, sin embargo, opuesto.
Pontecorvo narra en su obra la revolución y el nacimiento en Argelia del FLN (Frente de Liberación Nacional), como respuesta a la ocupación francesa. Rodado como un falso documental muestra la violencia terrorista, la guerra sucia por parte de las autoridades y, en definitiva, el correr de sangre inocente por la intolerancia política. Condena a los ocupantes, Francia, y justifica a los terroristas, que encima matan en nombre de Alá. ¿Panfleto izquierdista? Una gran película.
Black Hawk derribado es, en cambio, un videojuego con actores reales. La magistral puesta en escena de un campo de batalla: Mogadiscio, Somalia. Un grupo de marines ha de detener en territorio hostil a unos altos mandos rebeldes, cuyos argumentos no importan: son negros, flacuchos y parecen reproducirse como moscas, siempre con la misión de matar a los marines. Estos, que han ocupado el país para imponer (su) orden, se consideran a sí mismos héroes. ¿Onanismo yanqui? Un gran espectáculo.
¿Debemos juzgar una película bélica por el bando en el que lucha? Si es así, Ridley Scott es culpable. Su superficialidad llora la muerte de 17 americanos, pero desprecia a más de 1.000 cadáveres y a todo un pueblo condenado. Pero para otros no merecería mejor destino Pontecorvo, quien da un matiz casi heroico a dejar bombas en lugares públicos. En mi opinión cine es cine, y ambos pueden ser admirados. Cine por dinero o cine por ideas, por supuesto, pero en ambos casos mayúsculo cine.
Pontecorvo narra en su obra la revolución y el nacimiento en Argelia del FLN (Frente de Liberación Nacional), como respuesta a la ocupación francesa. Rodado como un falso documental muestra la violencia terrorista, la guerra sucia por parte de las autoridades y, en definitiva, el correr de sangre inocente por la intolerancia política. Condena a los ocupantes, Francia, y justifica a los terroristas, que encima matan en nombre de Alá. ¿Panfleto izquierdista? Una gran película.
Black Hawk derribado es, en cambio, un videojuego con actores reales. La magistral puesta en escena de un campo de batalla: Mogadiscio, Somalia. Un grupo de marines ha de detener en territorio hostil a unos altos mandos rebeldes, cuyos argumentos no importan: son negros, flacuchos y parecen reproducirse como moscas, siempre con la misión de matar a los marines. Estos, que han ocupado el país para imponer (su) orden, se consideran a sí mismos héroes. ¿Onanismo yanqui? Un gran espectáculo.
¿Debemos juzgar una película bélica por el bando en el que lucha? Si es así, Ridley Scott es culpable. Su superficialidad llora la muerte de 17 americanos, pero desprecia a más de 1.000 cadáveres y a todo un pueblo condenado. Pero para otros no merecería mejor destino Pontecorvo, quien da un matiz casi heroico a dejar bombas en lugares públicos. En mi opinión cine es cine, y ambos pueden ser admirados. Cine por dinero o cine por ideas, por supuesto, pero en ambos casos mayúsculo cine.
jueves, 6 de mayo de 2004
La primera película de Larry y Andy
Para casi todo el mundo, los enigmáticos hermanos Wachowski nacen en 1999 con Matrix. Pero después de ver Bound (en España, Lazos Ardientes), su primera película, puede afirmarse lo contrario: su talento muere, al menos hasta el momento, justo después de rodar su exitosa y futurista farsa.
Bound, o Lazos Ardientes, fue rodada en 1996, y sigue la estela iniciada por Tarantino u otros hermanos, los Coen, de reinterpretar el clásico cine negro añadiéndole mucha sangre y, con ella, situaciones cómicas.
Sin embargo Bound va más allá, ofreciendo novedades que la convierten en memorable. La mayor de ellas es que la trama se sustenta básicamente sobre dos mujeres, amantes, lo que ofrece un nuevo punto de vista sobre el siempre viril y homoerótico (sub)mundo de los mafiosos.
Partir de esa mirada femenina permite, sobre todo, desmitificar a esos ominosos sujetos, tantas veces ensalzados e incluso admirados por directores como Coppola o Scorsese. Los Wachowski, y con ellos las mujeres de la película, los contemplan como lo que son: viles, traidores, asesinos y, sobre todo, machistas. A destruirlos y, por supuesto, quedarse con su dinero se dedican durante la cinta las dos bellas amazonas.
Intrigante desde el primer al último fotograma, Bound desarrolla a la perfección su trama, recurre a unos perfectos intérpretes (destacable, por muchas razones, la irresistible Gina Gershon) y se construye en apenas dos escenarios: las habitaciones contiguas de un edificio de apartamentos. A los Wachowski les sobró con tan pocos elementos para hacer una espléndida ópera prima. Lástima que luego les dieran tanto para hacer lo contrario: una incomprensible opereta para primos.
Bound, o Lazos Ardientes, fue rodada en 1996, y sigue la estela iniciada por Tarantino u otros hermanos, los Coen, de reinterpretar el clásico cine negro añadiéndole mucha sangre y, con ella, situaciones cómicas.
Sin embargo Bound va más allá, ofreciendo novedades que la convierten en memorable. La mayor de ellas es que la trama se sustenta básicamente sobre dos mujeres, amantes, lo que ofrece un nuevo punto de vista sobre el siempre viril y homoerótico (sub)mundo de los mafiosos.
Partir de esa mirada femenina permite, sobre todo, desmitificar a esos ominosos sujetos, tantas veces ensalzados e incluso admirados por directores como Coppola o Scorsese. Los Wachowski, y con ellos las mujeres de la película, los contemplan como lo que son: viles, traidores, asesinos y, sobre todo, machistas. A destruirlos y, por supuesto, quedarse con su dinero se dedican durante la cinta las dos bellas amazonas.
Intrigante desde el primer al último fotograma, Bound desarrolla a la perfección su trama, recurre a unos perfectos intérpretes (destacable, por muchas razones, la irresistible Gina Gershon) y se construye en apenas dos escenarios: las habitaciones contiguas de un edificio de apartamentos. A los Wachowski les sobró con tan pocos elementos para hacer una espléndida ópera prima. Lástima que luego les dieran tanto para hacer lo contrario: una incomprensible opereta para primos.
Van Helsing y otros derivados literarios
Van Helsing, el cazador de monstruos roba un personaje secundario de un clásico literario del siglo XIX para construir una nueva obra. El recurso de tomar un desvío menor en una obra mayor tiene gracia e historia. Pienso en el capítulo del Quijote dedicado a Sancho gobernador de Barataria o en la diversificación que hizo Dante Quinterno en la Argentina con la saga de Patoruzú, Isidoro y sus precuelas, Patoruzito e Isidorito.
Debe de haber mejores ejercicios de derivación que Van Helsing. Una precuela de Moby Dick sin Ismael, centrada en el episodio que le hizo perder la pierna al capitán Ahab, por ejemplo. Lo admirable sería que el producto secundario terminara siendo superior al original. Seguro hay casos. [PS: ¡La novia de Frankenstein!] ¿Es mejor Tom Sawyer o Huckleberry Finn?
Debe de haber mejores ejercicios de derivación que Van Helsing. Una precuela de Moby Dick sin Ismael, centrada en el episodio que le hizo perder la pierna al capitán Ahab, por ejemplo. Lo admirable sería que el producto secundario terminara siendo superior al original. Seguro hay casos. [PS: ¡La novia de Frankenstein!] ¿Es mejor Tom Sawyer o Huckleberry Finn?
sábado, 17 de abril de 2004
Camino a la perdición
La vi anoche en DVD. La dirección artística tiene ese brillo primoroso que Hollywood se siente obligado a dar a los films de gran presupuesto y que hace que hasta un mendigo parezca vestido por Armani. Una de las peores consecuencias de esta técnica es que hace de colchón emotivo; hasta los asesinatos dan gusto de lo bien iluminados que están. Pero el film cuenta cosas tremendas y con este planteo visual pierden todo dramatismo. Es una característica del tándem Sam Mendes-Conrad L. Hall, que ya había hecho lo mismo en Belleza Americana, aunque por la vía de la saturación de colores, mientras que en Camino a la perdición todo luce atenuado. Son técnicas que anestesian el ojo. Viendo las entrevistas al equipo técnico entre los extras del DVD, me sorprendió que varios en en la producción (entre ellos el propio Hall) coincidían en que el film habría estado mucho mejor en blanco y negro.
Lo peor es la elección de Tom Hanks para el rol principal. Hanks le ha hecho creer a los estadounidenses que puede interpretar cualquier papel, pero encarnar a un tipo que es a la vez un asesino a sueldo y un padre responsable requiere una dimensión trágica que este actor forjado en comedias no tiene por más Oscar que le echen. Lo que queda bien dentro de la gruesa dinámica dramatúrgica de una historieta (es gracioso que se hable de el origen de este film como una "novela gráfica", un concepto inventado por consumidores de historietas avergonzados) requiere maestría interpretativa para llegar de manera creíble a la compleja capacidad expresiva del cine. El resultado no es un desastre total porque Hanks sí es un buen actor, pero el film pierde mucho entre el exceso de luz y la falta de casting.
Lo peor es la elección de Tom Hanks para el rol principal. Hanks le ha hecho creer a los estadounidenses que puede interpretar cualquier papel, pero encarnar a un tipo que es a la vez un asesino a sueldo y un padre responsable requiere una dimensión trágica que este actor forjado en comedias no tiene por más Oscar que le echen. Lo que queda bien dentro de la gruesa dinámica dramatúrgica de una historieta (es gracioso que se hable de el origen de este film como una "novela gráfica", un concepto inventado por consumidores de historietas avergonzados) requiere maestría interpretativa para llegar de manera creíble a la compleja capacidad expresiva del cine. El resultado no es un desastre total porque Hanks sí es un buen actor, pero el film pierde mucho entre el exceso de luz y la falta de casting.
domingo, 4 de abril de 2004
Tarantino y Kitano: Lo fácil y lo imposible
Casualmente, vi Zatoichi y Kill Bill Vol. I en la misma semana, así que estoy un poco hastiado de espadas, degüellos y supuestos códigos de honor orientales. Es injusto juzgar una película incompleta como Kill Bill, pero pensar en por qué me gustó tan poco la primera parte me ha llevado a esto: creo que hay dos maneras de presentar al protagonista de un film. Está el que hace fácil lo imposible, y está aquel para el cual hasta lo más fácil se vuelve imposible. La primera categoría me aburre; siempre creí que el cine no es una máquina de crear sueños, sino de desmontarlos. Desconfío de los personajes que solo encuentran problemas fuera de sí mismos, como el Zatoichi de Kitano y la Black Mamba de Tarantino.
sábado, 24 de enero de 2004
El castigo del premio
¿Por qué en todos los certámenes de cine hay premios de actuación separados para hombres y mujeres? ¿Es un oficio distinto en cada caso? ¿Se los divide porque, como en el deporte, se supone que unos rinden más que otras? Ya es bastante ridícula la distinción entre actores principales y secundarios (como la que algunos premios hacen entre intérpretes de drama y de "comedias o musicales"), pero distinguirlos por su sexo... Es curioso que los movimientos feministas no se quejen de esto.
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