miércoles, 8 de febrero de 2006

C.S. Lewis, sobre Narnia y Disney


"Estoy seguro de que usted comprenderá que Aslan es una figura divina, y que cualquier aproximación [a esta historia] remotamente cercana al cómic (sobre todo, en la línea de Disney) sería para mí simplemente una blasfemia".

-C.S. Lewis, autor de la saga Las crónicas de Narnia, adaptada al cine por Disney en 2005, en una carta a la escritora estadounidense Jane Douglass, en 1954.


http://www.chicagoreader.com/movies/archives/2005/1205/051216.html

jueves, 8 de diciembre de 2005

Michael Nyman y los silencios del Dogma

Escucho una entrevista a Michael Nyman en Radio 3. Le preguntan por los cineastas del Dogma, que hacen obras sin música, y él responde con elegancia que, en su extremismo, estos directores son sabios porque al dejar fuera la música comprenden su impacto.

Puesto en su lugar, yo habría dicho que el silencio es uno de los elementos posibles de la música. Lo que hacen los dogmáticos no es otra cosa que grabar bandas de sonido compuestas de ese único elemento.

domingo, 6 de noviembre de 2005

Las dos clases de Tim Burton


Viendo Corpse Bride esta tarde con Valentina se me ocurre que los films de Tim Burton hablan siempre de un mismo tema -que lo diferente debería ser considerado lo normal- pero podrían ser agrupados en dos categorías. En todos el protagonista es un freak incomprendido. Pero en algunos se describe la dimensión social de estos personajes y en los otros, la afectiva.

Los primeros films son más descriptivos y menos narrativos. No es que no tengan argumento, pero este importa poco, ya que en ellos Burton se limita a construir una estampa, la del visionario y su esfuerzo por cambiar la forma en que sus pares perciben el mundo. En ese grupo -más abundante que el otro- están Ed Wood, Nightmare Before Christmas, Big Fish y Charlie and the Chocolate Factory; quizás también Beetlejuice.

En el otro grupo hay obras más introspectivas, que para desarrollar la imposiblidad de alcanzar el amor tiene que ceñirse a figuras dramáticas más clásicas, como el triángulo amoroso, la fábula o el principio del sacrificio por amor, aunque sigan teniendo una actitud revolucionaria en su construcción visual. Son obras de ambiente gótico, romántico o dark. A esa clase pertenecen Edward Scissorhands, Sleepy Hollow y Corpse Bride.

Las dos Batman podrían pertenecer a los dos grupos o a ninguno. Y hay trabajos de Burton que no pueden ser clasificados por ninguno de los dos criterios; se trata probablemente de sus obras más débiles, como Mars Attacks! y Planet of the Apes.

domingo, 30 de octubre de 2005

Sobre El aura


Como se ha hablado ya bastante acerca de las diferencias entre la opera prima de Fabián Bielinsky, la exitosa Nueve Reinas, y su segundo film, la recién estrenada El aura, abundaré en sus similitudes.

Es verdad que El aura carece del aire ligero, urbano y hasta casi alegre de Nueve Reinas. En El aura, el mecanismo del suspense es desmontado como en Nueve Reinas, pero no para divertir al espectador con pases de mago, sino para exhibir sin trucos la monstruosa naturaleza del hombre común. Los pícaros de Nueve Reinas cambian pero solo en apariencia, porque lo que el espectador sabe de ellos varía con el paso de los minutos; en El aura, los personajes evolucionan o por lo menos despliegan actitudes que -como le ocurre a David Sumner en Los perros de paja o al capitán Macwhirr de Tifón, la novela de Conrad- siempre llevaron dentro sin que encontraran acontecimientos que las hicieran visibles ante sus pares. Si Nueve Reinas es descendiente directo de los juegos argumentales de House of Games, de David Mamet, El aura lleva el linaje del cine negro francés del Henri-Georges Clouzot de los años 50.

En particular, los antihéroes compuestos por Ricardo Darín en ambos films parecen, a primera vista, opuestos. Uno es un sabelotodo callejero; el otro, un artesano callado y solitario. Ambos son, sin embargo, pobres diablos que comparten un don de observación que les lleva a creerse más de lo que son. Uno de los pecados más enternecedores de la inteligencia: creerse genialidad.

En los infortunios de ambos hay considerable fatalidad, pero no la de los antiguos griegos, que consideraban a sus héroes siempre a merced del capricho divino. La fatalidad está en ellos mismos, en su creencia de que pueden ver un plan en el caos cotidiano y ejecutarlo a la perfección, solo para descubrir que son incapaces de controlar todos los detalles. Con sus héroes fallidos, Bielinsky nos dice que la vida sería un golpe perfecto, si no fuera por nosotros.

Corpse Bride según Vera


Mi hija Vera (tres años) en el cine, en voz baja durante la proyeccion de La novia cadáver, a Gabriela:
--Mamá, ¿qué quiere decir "cadáver"?
--Shhhh...

Medio minuto de silencio. Luego:
--¿Y "novia"?

domingo, 23 de octubre de 2005

El método: Otra peli era posible


Por Rafael Vidiella

Resumo mucho, porque se sabe: El método es la adaptación cinematográfica de una obra de teatro en la que ambiciosos profesionales, que aspiran a un buen puesto en una multinacional,afrontan una entrevista de trabajo grupal. El método "Grönholm" de selección les convierte en una manada de hienas. Todo transcurre en una oficina, a través de muchos diálogos, gran confianza en el trabajo actoral. La obra de teatro -que no he visto- creo que es más cómica.

En cambio, Marcelo Piñeyro (al que no cuento entre mis directores favoritos) apuesta por el "thriller de ideas". Tensión dramática en perjuicio del humor. A mí el cambio no me gusta.

La película me atraía; más que nada por la presunta crítica al sistema empresarial. Pero no nos habla tanto de eso. De tan gruesos que están hechos sus perfiles, su debilidad, sus defectos, los personajes parecen estar más enfermos que la empresa que degrada. Durante la primera hora de película, la más cómica, conocemos a gente atractiva, con la que podemos identificarnos. Su reacción frente a una entrevista
de trabajo anormal me resulta interesante. Me los creo. Hasta que contemplar lo inadecuado del método deja de ser prioritario. Pasa a serlo descubrir quién es quién, cual de los aspirantes es el topo de la empresa. Poco después, la debacle: empiezan a distraernos con temas sin interés. Propuestas tremendistas, que parecen decisivas, entran y salen sin mayor explicación; estallando primero, pasando después sin más. ¿Tiene algo la comida o sólo les sabe rara? ¿Y todo lo que pasa en los baños? Hay más, pero bueno. Insisto: propuestas para enganchar a la historia principal, que lo único que logran es terminar deformándola.

Por último, una serie de preguntas. ¿No es cierto que los personajes más interesantes son, casualmente, los primeros en salir de la película?. ¿Es necesaria la grosera insistencia en las manifestaciones callejeras, recordando cada cierto tiempo el que "otro mundo es posible"? ¿No son cada vez más patéticas, aburridas, pueriles las expulsiones -lo de la pelotita es de traca-? ¿No da la película la -grave- impresión de quedarse, a propósito, en una crítica intermedia, en un "sí es no es", para no alterar demasiadas conciencias y dejar a todos contentos?

miércoles, 20 de abril de 2005

Who Watches the Filmmaker?

Me entero con horror de la decisión de Warner de adaptar Watchmen, el cómic de Alan Moore, a un largometraje. Estreno previsto para 2006, un director contratado (Paul Greengrass, de The Bourne Supremacy). Antes se habían apuntado Terry Gillian y Darren Aronofsky, probablemente más aptos para manejar una historia como esta. El propio Greengrass pinta la dificultad en una sola frase: "¿Cómo llevas a la pantalla el Citizen Kane del cómic?"

Hay dos problemas. El primero es el formato. La historieta original de Moore se publicó en 12 episodios. No se trata solo de que el argumento es demasiado extenso o denso, o que hay muchos personajes. Es que la estructura narrativa de toda la historia está claramente estructurada en forma de serial, cada episodio con su motivo y final, su motivo gráfico recurrente, su tema central, su frase como título-epílogo... El formato adecuado sería una miniserie para televisión, o bien (¿por qué no?) extender la idea de sagas en largometrajes como Matrix y el Señor de los Anillos a la cantidad de partes necesaria para que relato se despliegue con todo su poder.

El segundo problema es peor aún. No es la forma, sino el contenido. Por tratarse de un relato de ciencia-ficción con decenas de personajes y extendido por cuatro décadas, Watchmen solo puede ser un film de gran presupuesto. Pero los hechos que describe y el sentido que Moore les da es imposible de digerir en una obra destinada para consumo masivo. En Watchmen hay (no lean más los que no hayan leído el cómic y no quieran detalles) un héroe violador, el asesinato de una embarazada, una niña arrojada como alimento a los perros, un superhombre que se clona a sí mismo para estimular sexualmente a su amada, un relato de piratas en plan gore, un amago de holocausto... Esto tiene que terminar mal.